4 marzo, 2024
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Argentina, un mercado en expansión para la escritura fantasma

La escritura fantasma es un oficio muy fértil en el campo editorial y una práctica que cada vez más ensancha las filas de su mercado, sobre todo en Argentina, como aseguran los y las ghostwriter a Télam.

Fernando Iannace, que está al frente de la Asociación Ghostwriter, sostiene que en el último tiempo “la actividad ha cambiado muchísimo” y que “en el mercado latinoamericano ha habido un crecimiento muy amplio, sobre todo en los últimos cinco años”. Entre los motivos que explican este crecimiento él señala la falta de tiempo: “No se trata únicamente por falta de capacidad para la escritura sino que tiene que ver, sobre todas las cosas, con una cuestión de falta de tiempo. Esto ocurre con autores que son figuras muy reconocidas y carecen del tiempo necesario para poder cumplir con las necesidades que plantea el mercado”.

¿Y cómo juega Argentina? “Es un mercado muy bien visto culturalmente para los países de habla hispana. Y obviamente tenemos valores más bajos en el mercado internacional, eso también facilita que la tarea de alguna manera haya crecido bastante en nuestro país”, argumenta Iannace.

Rodolfo Compte aporta otra variable que amplia las posibilidades del mercado, fruto de los virajes que aportaron los cambios en las industrias, las nuevas tecnologías y la crisis sanitaria. “Gracias a la pandemia, actualmente casi todos los clientes del mundo aceptan ser entrevistados por videoconferencia. Eso antes del 2020 era casi imposible. Así que ahora podemos ofrecer servicios a clientes de todo el mundo”, dice el escritor que hace 23 años desarrolla este oficio en el anonimato y que pronto a jubilarse fundó una asociación de escritores fantasmas para personas con discapacidad, para que como él puedan vivir “aceptablemente”.

“Hasta hace ocho o diez años los ghostwriters independientes, como yo, además de la escritura debíamos brindar asesoramiento en la confección de una propuesta editorial profesional. Para que una editorial tradicional publicara los libros que escribimos en nombre de nuestros clientes. Actualmente gracias a los nuevos métodos de publicación y distribución eso ya no es necesario. Los clientes pueden publicar en cualquier parte del mundo sin depender de una editorial en particular. Gracias a Internet nuestra tarea cambió con el tiempo”, apunta Compte.

Pero también las nuevas tecnologías, como ejemplifica. “Ayer hice un storyboard con la sinopsis de un libro basado en hechos reales que estoy escribiendo. Utilicé Inteligencia Artificial generadora de imágenes. Se lo envié por WhatsApp a mi cliente que se encuentra a miles de kilómetros y le encantó. Hace pocos años esa forma tan sencilla de comunicación era ciencia ficción”.

Por otro lado, Iannace propone dotar de mayor formalidad al oficio. “Creo que es una una actividad que en algún momento debería colegiarse, como ocurre en Canadá. Nosotros tenemos la primera entidad fuerte a nivel nacional y también a nivel regional, pero hay mucha gente que se lanza al mercado de manera freelance y de una manera quizás más artesanal. No está mal, pero siempre hay que tener en cuenta la importancia de la seguridad a la hora de respetar el marco legal, en cuanto a la confidencialidad y a otras cuestiones que hacen que quien sea en definitiva el autor esté tranquilo”, advierte.

Y concluye: “Creo que es un mercado que tiene mucha potencia, sobre todo de aquí al futuro. Va a crecer mucho, mucho más sobre todo en Argentina y Latinoamérica. Y hago hincapié sobre todo en Argentina, porque somos un país más allá de las vicisitudes económicas con un caudal profesional muy elevado y eso seduce mucho al mercado internacional”.

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