29 noviembre, 2022
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POLITICA

Ejes del discurso del Presidente Alberto Fernández al inaugurar las Sesiones Ordinarias del Congreso

Ayer, el Presidente Alberto Fernández, inauguró por primera vez las sesiones ordinarias del Congreso Nacional, donde se destacaron temas como la deuda, el aborto, Ara San Juan y la reforma judicial.

Inició su discurso con estas palabras:

Querido pueblo argentino,
En la Argentina de hoy la palabra se ha devaluado peligrosamente. Parte de nuestra política se ha valido de ella para ocultar la verdad o tergiversarla. Muchos creyeron que el discurso es una herramienta idónea para instalar en el imaginario público una realidad que no existe. Nunca midieron el daño que con la mentira le causaban al sistema democrático.

Yo me resisto a seguir transitando esa lógica. Necesito que la palabra recupere el valor que alguna vez tuvo entre nosotros. Al fin y al cabo, en una democracia, el valor de la palabra adquiere una relevancia singular. Los ciudadanos votan atendiendo a las conductas y los dichos de sus dirigentes. Toda simulación, en los actos o en los dichos, representa una estafa al conjunto social que honestamente me repugna.
He repetido una y otra vez que, a mi juicio, en democracia la mentira es la mayor perversión en la que puede caer la política. Gobernar no es mentir ni ocultarle la verdad al pueblo. Gobernar es admitir la verdad y transmitirla tal cual es para poder transformarla en favor de una sociedad que se desarrolle en condiciones de mayor igualdad.

La Constitución me ordena dar inicio al año legislativo a través de un discurso. Pero quiero que todos sepan que no estoy aquí tan solo enlazando palabras de ocasión. Con este discurso vengo a darle a mi palabra el valor del compromiso. Vengo a contarles, según lo entiendo, en qué lugar estamos parados como sociedad. Cuáles son los riesgos que nos acechan y cuáles las fortalezas a las que podemos recurrir para poder avanzar. Y también vengo a proponerles iniciar una marcha que nos permita salir de la postración y ponernos en rumbo del crecimiento con justicia social.

Con ese espíritu y esa convicción vengo a hablarle a la Argentina toda, frente a esta Asamblea Legislativa que reúne a los representantes del pueblo y de las provincias de un país federal, y que hoy me recibe para inaugurar un nuevo período de sesiones ordinarias.

Como lo hice el día en que asumí, el 10 de diciembre último, vengo a ratificar con mi presencia y mis palabras el compromiso de cambiar el rumbo que nuestro país venía transitando.
Desde entonces han pasado apenas ochenta y un días. En ese lapso pudimos conocer la situación real en la que está la Argentina y adoptar las medidas más urgentes que nos permiten hoy compartir con ustedes la agenda de futuro que tenemos para desarrollar, como comunidad fraterna y solidaria que somos, para construir la transformación que nos proponemos.
Hemos encontrado una situación extremadamente delicada. Recibimos un país dañado en su tejido social y productivo, con su alma herida por divisiones profundas.

Como ya he dicho, quiero recuperar el valor de la palabra. Quiero ser honestamente libre a la hora de describir el presente. No busco revanchas. Necesito que todos asumamos la verdad que nos toca. Solo así dejaremos de ser esclavos de las fracturas que nos desunen. “El punto de partida de esta construcción social no puede ser otro que el reconocimiento del punto exacto donde nos encontramos”. Eso nos lo enseñó alguna vez Néstor Kirchner. Hemos asumido el Gobierno nacional en un escenario que creo imperioso recordar:

● Soportamos un nivel récord de inflación del 53,8% durante el año 2019.
● Debemos enfrentar una deuda pública récord en monto y concentración temporal de vencimientos. Sólo en 2020 los vencimientos de capital representan el equivalente a 48.968 millones de dólares. A ello deberíamos adicionarle 14.838 millones de dólares en concepto de intereses de esa deuda.
● La desocupación trepó al 9,7%, destruyendo más de 240.000 empleos privados entre 2015 y 2019.
● La industria instalada registra un nivel de capacidad ociosa que roza el 40%. Llevamos 19 meses consecutivos de caída de la actividad industrial.
● Nuestro país hace dos años que está sumido en una recesión profunda.
● El Estado nacional registra una deuda en materia de obras públicas de más de 35.000 millones de pesos. El 60% de las obras iniciadas se encuentran paralizadas.
● Los aumentos tarifarios de los servicios públicos en los cuatro años que precedieron a nuestra llegada registraron incrementos excesivos. El servicio de gas se incrementó en ese período alrededor del 2.000% y el de electricidad cerca del 3.000%. El nivel de esos aumentos llevaron a situaciones críticas a miles de familias, jubilados, comercios, PyMEs e industrias.
● Más de cinco millones de argentinos y argentinas, que son parte de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, se endeudaron con el ANSES a altas tasas de interés solo para cubrir otras deudas que los apremiaban.

A medida que seguia el mismo una de las medidas que anunció el presidente Alberto Fernández ayer en su discurso inaugural de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional, tiene que ver con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, sobre el cual dijo: “Dentro de los próximos diez días, presentaré un proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que legalice el aborto en el tiempo inicial del embarazo y permita a las mujeres acceder al sistema de salud cuando toman la decisión de abortar

Un estado presente debe proteger a las mujeres en particular y, en el siglo XXI, toda sociedad necesita respetar la decisión individual de sus miembros a disponer libremente de sus cuerpos” sostuvo. A la vez que señaló que el acceso al sistema de salud para estos procedimientos debe ser “pleno” y consideró que “la legislación vigente no es efectiva” y que “desde 1921 Argentina penaliza la interrupción voluntaria del embarazo en la mayoría de las situaciones”.

Por otra parte, Fernández  anunció que se enviaría un proyecto de ley para una reforma de la justicia federal, a través de la creación de un Consejo para Afianzar la Administración de Justicia y de un nuevo Fuero Federal Penal, que unificará a fueros penales que hoy tienen jurisdicción en la Ciudad de Buenos Aires.

En tal sentido manifestó: “Los delitos contra la administración pública en los que incurran funcionarios del Estado Nacional dejarán de estar en manos de unos pocos jueces para pasar a ser juzgados por más de medio centenar de magistrados para terminar con la manipulación de sorteos y la concentración de procesos que el oligopolio de los jueces federales ha permitido”.

Asimismo, el Primer Mandatario puntualizó que el Consejo anunciado “estará integrado por las más prestigiosas personalidades del mundo académico y judicial, y será un cuerpo consultivo del Poder Ejecutivo para el impulso de otras transformaciones de fondo en nuestro Poder Judicial”.

Y agregó: “Debemos optimizar el funcionamiento de la Corte Suprema, repensar el alcance del recurso extraordinario, mejorar el trabajo del Consejo de la Magistratura, instaurar el juicio por jurados cumpliendo el mandato constitucional, modernizar el Código Penal y fortalecer el rol del Ministerio Público”.

Una de las frases más aplaudidas fue cuando señaló que “Nosotros vamos a cuidar la patria. Esta es la hora de definir de qué lado va a estar cada uno de nosotros, y nosotros estamos del lado del pueblo“.

Otro eje importante del discurso del presidente, fue cuando detalló que serán ascendidos post mortem los 44 héroes del Submarino Ara San Juan.

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