5 diciembre, 2022
Interes General Sociedad

Los jacarandás tiñen de violeta La Ciudad

Los clásicos árboles porteños se encuentran en el momento de brote durante el mes de noviembre. Por estos días florecen en la ciudad más de 19 mil ejemplares de esta especie.

Con temperaturas que promedian los 25º y una humedad ambiente agradable durante noviembre, es el mes en el que la ciudad de Buenos Aires se tiñe de violeta. En este pasaje del año florecen los Jacarandás, la especie arbórea característica de Buenos Aires, que brinda color a la ciudad. Además, es el mes que se registra la floración de la mayoría de los espacios verdes poteños, en especial el Rosedal.

Otro dato llamativo en noviembre es, junto con diciembre, el mes en el que se efectúa la mayor cantidad de casamientos. Según datos del Registro Civil, que depende del Ministerio de Gobierno porteño, en 2019, por ejemplo, se registraron 1250 casamientos en el mes de noviembre. Para este año, pandemia mediante, se esperan unos 400, mientras que, para diciembre, 800. En ese sentido, Facundo Bargallo, director general del Registro Civil y Capacidad de las Personas, aseguró: “el aumento de casamientos se debe gracias a la apertura de más sedes como Parque Chacabuco y Comuna 3 , sumadas a las que abrimos el 29 de octubre : comuna 14 , 13, 5 , 2 , Centro Cultural Recoleta y Registro Civil central de la calle Uruguay”.

En relación con los jacarandás, por estos días se encuentran floreciendo en la ciudad unos 19000 ejemplares del árbol que hace de las calles y espacios verdes porteños el escenario natural de su espectáculo anual. Florece a comienzos de noviembre y sus flores violáceas llueven sobre las veredas y las plazas en los últimos días del mes.

El Jacarandá es una de las especies que mejor responde a las cualidades que se pretenden de un árbol urbano. La concentración de jacarandás se registra en todos los barrios porteños, pero principalmente en Recoleta, Palermo, Belgrano, y Parque Patricios, entre otras zonas. También en los alrededores de la Plaza de Mayo, y a lo largo de las avenidas 9 de Julio, Figueroa Alcorta y Santa Fe, por nombrar algunas arterias porteñas.

Recordemos que en 2019 el gobierno de la Ciudad planificó, durante cuatro años, la plantación de unos 100 mil ejemplares de diferentes especies en plazas, parques y veredas. Según datos del Gobierno porteño, el “jacaranda mimosifolia”, tal el nombre de la especie, cuenta con 18.921 ejemplares en el territorio porteño. De esta cantidad, 13.872 están en las veredas y 5049 en los espacios verdes. Como muestran los datos recogidos en los últimos censos de arbolado urbano realizados por la Ciudad, es la segunda especie que más creció entre los árboles viarios y la segunda más frecuente en los parques y plazas. La tasa de crecimiento entre el censo 2010-2011 y el 2017-1018 es de un 32%, un 25% en viario y un 55% en espacios verdes.

La especie es originaria del Noroeste de Argentina y también se la encuentra en Bolivia, Brasil y Paraguay. Su presencia en la Ciudad es obra del paisajista francés Carlos Thays, que, a fines del siglo XIX, incorporó al arbolado urbano especies de otras zonas del país. Gracias a su gran adaptabilidad, el jacarandá se adecuó a las condiciones del suelo y del clima de Buenos Aires, así pasó a formar parte del paisaje urbano porteño.  La especie fue declarada árbol distintivo de la Ciudad en 2015

En tanto, Facundo Carrillo, secretario Atención Ciudadana y Gestión Comunal, organismo a cargo del arbolado porteño expresó: “la floración del jacarandá es un espectáculo natural que todos los años disfrutamos los vecinos de la Ciudad. El jacarandá es parte de nuestra identidad. Crecemos jugando y nos enamoramos con el impactante color de sus flores y nos refugiamos debajo de la sombra que proyecta sobre nuestras calles”, y el funcionario agregó: “Planificamos que sea una de las especies que más va crecer en nuestras veredas, pasando de 13872 ejemplares a unos 40000”.

Por su parte, Jorge Fiorentino, gerente de mantenimiento del arbolado de la Ciudad, afirmó: “La floración en el jacarandá es muy evidente. Esto se debe a una particularidad de la especie que consiste en la eclosión de sus flores antes del nacimiento de sus hojas. Cuando ves al árbol florecido parece una bola compacta color lila porque todavía no tiene hojas, todavía no tiene verde. Recién cuando empiezan a caer sus flores, brota el verde. Si floreciera junto con las hojas se atenuaría ese gran impacto visual. Eso hace mágico al jacarandá”, explicó, por último, el ingeniero agrónomo.

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